Dos goles del argentino Julio Bevacqua y otro de penal de Luis Saritama llevaron al equipo ecuatoriano a la próxima ronda, donde enfrentará a Aurora de Bolivia. Los locales enseguida insinuaron a través del juego de pelota parada, en el que sorprendieron al Deportivo Quito con un centro de Gustavo Rodas que fue rematado por Jorge Vásquez. Sin embargo, la alegría duró poco para los peruanos porque los quiteños se encontraron con dos jugadas aisladas que les permitieron voltear el marcador gracias a la inocencia de los defensores peruanos, que no aprovecharon el esfuerzo en ataque del resto de sus compañeros.
Primero dilapidaron su ventaja en dos minutos al defender sin oficio un ataque que dejó solo a Bevacqua para empatar el encuentro, y después Juan Loja cometió un inocente penal que se encargó de convertir Luis Saritama. Aún así, León no se amilanó e insistió con continuos centros al área que creaban numerosos problemas a los defensores del conjunto quiteño hasta que, de nuevo a balón parado, logró su segundo tanto con un tiro libre directo del lateral Minzun Quina, justo antes del descanso.
Para clasificar, el León aún necesitaba dos goles más y el precio que pagaba a su esfuerzo ofensivo era dejar muy expuesta su frágil defensa, que a duras penas repelía los contraataques que el equipo quiteño armaba con extrema facilidad. Esto pareció no importarle al técnico de los locales, Jean Ferrari, quien introdujo en el encuentro al atacante argentino Luciano Cardinali, cuya presencia se diluyó en un partido que se tornó denso y en el que imperaron continuas interrupciones que cargaron de amonestaciones al Deportivo Quito.
Así los visitantes durmieron el ritmo del encuentro para adueñarse poco a poco del control del partido y cuando el León tuvo sus mejores ocasiones, Bevacqua dio la tranquilidad a su equipo con su segundo gol, gracias a un centro de Juan Paredes, siempre incisivo por banda derecha. Con la relajación que le dio el nuevo tanto, el Deportivo Quito se dedicó a contener inteligentemente los intentos de los locales por recortar la diferencia, que atacaban con más corazón que cabeza, sin ya poner en peligro la clasificación de los quiteños.

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