El retorno de River Plate a la Primera División sirvió para reacomodar la historia del club, para empezar a recuperar prestigio y jerarquía perdida, y para que aquellos que fueron responsables, en determinados momentos, de la angustia del club con el descenso hayan aprendido la lección.
Este camino ha dejado sin dudas como punto saliente todo lo que respaldó la gente, la revolución que generó en todo el país, por si algún distraído pensaba que River no era popular, ha demostrado que es la institución más popular del fútbol argentino.
Valiente Matías Almeyda que tomó el equipo cuando el club se incendiaba en aquel lunes, después del domingo fatídico ante Belgrano de Córdoba, poniendo la cara y siendo el bombero de Daniel Passarella.
Valientes aquellos jugadores que volvieron por la camiseta, fundamentalmente Fernando Cavenaghi, Alejandro Domínguez y el compromiso que asumió como hincha un hombre completamente consagrado como David Trezeguet.
Otro punto importante es que el Pelado se la jugó por los pibes, y ellos le respondieron madurando de golpe: Lucas Ocampos, los Funes Mori, Ezequiel Cirigliano, Leandro González Pirez y Germán Pezzella estuvieron a la altura de las circunstancias.
Cuando uno se tiene que referir a lo estrictamente futbolístico hay que señalar que River jugó un campeonato muy largo, que recién ascendió en la fecha número 38, que fue un equipo que tuvo altibajos, que cosechó muchos puntos, más de los que habitualmente saca un campeón para esta categoría, que algunos momentos jugó mal, pero en otros bien, que nunca pudo demostrar que el potencial que tenía era superior a los demás, porque en definitiva cada uno de los rivales se multiplicaba, dejaba la vida futbolística y se daban cuenta que el Millonario era la gran vidriera para que muchos de sus jugadores dieran un salto en su carrera.
Uno celebra y por qué no también festeja la vuelta a Primera División, porque el fútbol argentino lo estaba esperando, porque yo desde mi lugar no lo concibo sin River y Boca juntos. Es como un volver a vivir, es recuperar nada menos que el superclásico más importante del mundo, el más apasionante.
El hincha tiene derecho a hacer lo que quiere en cualquier momento de su equipo, en los malos y en los buenos, si creyó que ésto daba para festejar, bienvenido. Si aquellos otros pensaron que era el gran desahogo y no fueron al Obelisco también estaban en su derecho. Cada uno lo tomó como lo sentía en ese momento. Creo que en definitiva desde mi lugar puedo decir que fue un gran desahogo para la historia de River.
En cuanto a la continuidad del entrenador, Almeyda no debe dejarle servida la mesa a otro, sé que él, desde su inexperiencia, ha sentido el desgaste, y que como ha dicho en algún momento, ha envejecido, pero me parece que tan joven como es, en Primera va a ser un entrenador mucho más liberado. Consiguió desde una verdadera silla eléctrica, que es el banco de suplentes de Núñez, retornarlo a Primera División y me parece que tiene muchas condiciones para ser el técnico de River por largo tiempo.
Cavenaghi debería quedarse, y hoy por hoy aparece la dirigencia de River algo perezosa. Fernando quiere terminar su carrera acá. Se recibió de ídolo resignando mucho dinero y volviendo por amor a la camiseta. El Chori me gustaría que se quede, pero es mucho más difícil porque está tallando especialmente el tema económico porque es un jugador que no pertenece a la institución.
Insisto con que ojalá que aquellos que fueron responsables en algún momento del descenso, hayan aprendido la lección para que River vuelva a ser el más grande.

No hay comentarios:
Publicar un comentario